Reglas, horarios, compromisos, afectos, deseos y expectativas malinterpretadas: un caldo en el que, junto con tantos otros, en su mayoría diferentes a nosotros, nos cocinamos a fuego lento, esperando algo que quizás nunca suceda. Y mientras tanto, pasan los años, y con ellos, muchas partes de nosotros mismos se pierden. Tal vez buscamos algo más, y en el sexo, o a través de él, nos buscamos a nosotros mismos.