Es el momento más embarazoso, pero también el más excitante. Con la ropa bajada por su marido, se acerca a esa polla dura con incertidumbre... muriendo por tocarla, pero la vergüenza es demasiada, así que se queda aturdida con la mirada fija en su polla... nunca podría soportar la mirada del toro, cara a cara... es el momento más excitante cuando su cara y sus tetas están a un palmo de esa polla erecta, no sabe qué hacer, solo espera una señal, una palabra... no puede revelar su descaro sin una excusa. El marido curioso la observa desde atrás... el silencio de esa situación es terriblemente excitante, digno de un cuadro.