Ayer, entre un cliente y otro, mi jefe me mandó (después de hacerme conducir 30 km con un consolador en el culo) a la tienda china a comprar una falda y una camiseta de mujer. Mientras la buscaba en los pasillos (sin quitarme el consolador), temía que se dieran cuenta o que se me cayera. Entonces me cambié, o mejor dicho, me cambié en el aparcamiento. Y conduje vestida de mujer, caminé unos metros vestida de mujer y abrí las nalgas mientras usaba el consolador. Allí estaba yo, agachada junto a una casa.