El galope es una sucesión de tres saltos. Existen esencialmente dos maneras de montar un caballo al galope: el galope sentado, en el que el jinete no levanta las nalgas del asiento (que es su punto de equilibrio, como se muestra en la clara ilustración superior), y el galope suspendido o de cadera, en "posición ligera", en el que el jinete no apoya las nalgas en la silla y coloca todo su peso en los estribos. Si bien esta última es sin duda una condición más inestable para el equilibrio del jinete, es muy útil en las fases de calentamiento, especialmente en salto de obstáculos, para evitar ejercer presión inmediata sobre el dorso del caballo. De las dos, es la recomendada cuando el equilibrio y el movimiento pélvico del jinete PRINCIPIANTE aún no están en armonía con el movimiento del caballo. ¿Encuentras alguna similitud?