Ya era tarde, las siete u ocho, estábamos empezando a tomar más de cuatro o cinco cervezas por examen... así que mi cabeza volaba... mi amigo no era con quien había compartido algunos cursos, sino que se estaba convirtiendo en otro, un poco más malhablado, muy emprendedor... empezó a decirme que quería a su novia, una zorra como yo.