La calma después de la tormenta. Tras meses de citas y, sobre todo, decepciones por culpa de quienes fingían no entender su papel, nuestra primera relación surgió con una tercera persona que completó nuestra pareja. Para mí fue inesperado: Clark (la persona del sitio) y mi marido habían estado de acuerdo. Un almuerzo ligero, dos copas de vino, y los tres nos encontramos en la habitación. La elegancia y el refinamiento de este hombre, que entendía bien su papel, me hicieron relajarme. Nunca intrusivo, nunca pretencioso, se adaptó (por así decirlo) a un papel secundario. Gracias por la maravillosa experiencia y quizás...