Fabiola y Elisabetta son amigas desde el instituto y no se guardan secretos. Fabiola fue la primera en enterarse de la relación especial de Elisabetta con su cliente, y cuando su amiga enfermó, se ofreció inmediatamente a atender al hombre en su lugar. Fabiola había oído de Elisabetta lo sucio y perverso que era, y la idea de ser utilizada por él durante unos días la excitaba. Elisabetta también le había informado al hombre de que su sustituta estaba al tanto de todas las "obligaciones" a las que debía someterse, y esto significó que, al final de su primer día de trabajo, Fabiola se marchó de aquella casa con el sabor del semen de ese hombre en la boca y consciente de lo que significa ser una "sirvienta".