Durante sus años universitarios, para no ser una carga económica para la familia, mi suegra siempre tuvo trabajos de medio tiempo, y durante un tiempo trabajó para un jubilado que necesitaba ayuda con las tareas domésticas. No tardó en darse cuenta de que el hombre mayor aún tenía mucha "vitalidad", ya que nunca perdía la oportunidad de frotarse casualmente contra ella, haciéndola sentir su excitación. Un día, mientras lavaba los platos, lo encontró detrás de ella, y con el pretexto de tomar una copa, la rodeó con los brazos por detrás, colocando firmemente su pene erecto sobre su trasero. Mi suegra, que no había tenido relaciones sexuales desde que el novio de su tía se fue de casa, se excitó al sentir ese pene lujurioso y le permitió desflorarla.