El calor de estos días me recuerda a cuando era pequeña y mi madre, que no tenía aire acondicionado, tenía que conformarse con un ventilador para refrescarse. Siempre ha sufrido con el calor, y cuando los días eran abrasadores, se paseaba por la casa medio desnuda, para mi deleite y el de los vecinos, quienes, curiosamente, estaban deseosos de cuidar sus jardines bajo el sol abrasador.