A veces mi mente divaga hacia atrás, a cuando, durante las ausencias de mi padre por trabajo, espiaba a mi madre con otros hombres. En esos momentos, parecía una persona diferente, pero enseguida volvía a ser ella misma, una esposa y madre como tantas otras, que se acercaba a mí y me besaba sin esfuerzo con los mismos labios que habían probado aquel pene minutos antes.