Esa primera y profunda... laceración anal. Mis dedos entrelazados... en tu cabello, tu voz entrecortada por el aliento pronunciando mi nombre, empujando suavemente su cuerpo contra el tuyo, antes de hundirse dentro de ti. Cada embestida, aterrizaba con decisión, sobre esas nalgas enrojecidas tuyas, golpeaba ruidosamente contra tu vientre, extendiendo la mano para darte ese placer perverso deseado y buscado entre esas emociones que quedan impresas para siempre, en el alma. Foto de la web