Desde el principio de su relación, Wanda le había enseñado a Fabiola cómo complacerla lamiéndole la vagina, pero fue durante sus vacaciones en el pueblo naturista de Croacia cuando la hizo lamer tantas vaginas que perdió la cuenta. Wanda y Mario llevaban años yendo a ese pueblo y habían entablado buenas amistades con las parejas que conocían allí cada año, y era con esas parejas con las que Fabiola jugaba. Para ella, fueron unas vacaciones muy "educativas".