Pronto me di cuenta de que la relación de Fabiola con sus empleadores era muy "especial" y trascendía las relaciones sexuales. Al hablar de ellos, siempre los llamaba "El Amo y la Ama", y comprendí que no eran solo palabras, sino una declaración de sumisión e inferioridad hacia ellos. Ella sentía que les pertenecía y disfrutaba de serlo, y me hizo entender que si quería estar con ella, tenía que aceptar esa situación y compartirla.