La noche siguiente, ¡estoy eufórica! Incluso un poco enfadada... se suponía que el chico iba a salir conmigo, me mandó un mensaje diciendo que iba a salir con ella... ¡El jovencito ganó! Volvamos a la playa, vale, mándale la foto a mi marido porque seguro que le voy a ser infiel esta noche.