Debajo del restaurante, había una de las discotecas más grandes de Miami… entre otras cosas, un DJ japonés muy famoso… Pero la discoteca me sorprendió muchísimo… De hecho, en medio de la discoteca solo había chicas… putas, y un montón de hombres cachondos les tiraban dólares… Tantos… Pasé de estar entre las más desnudas a estar entre las mejor vestidas… y ese cornudo de mi marido disfrutaba muchísimo de su coño.