Una mujer feliz... son las tres... la noche está llegando a su fin... Filippo, el instructor más guapo de todos los instructores guapos... decide llevarme a casa... durante el viaje, me llena de cumplidos... me acaricia la pierna... yo le acaricio la suya... Mientras estamos en el estacionamiento frente a mi edificio... me besa y luego me abruma, me pone a cuatro patas y me monta como un toro... ¡qué zorra! Con el riesgo de que mis hijas vuelvan a casa... solo que, luego descubrí que ya estaban allí... ¡qué zorra soy!