Incluso durante una sesión de fotos, siempre hay un momento en el que una mujer actúa como si estuviera sola, cuando sus pensamientos se desvían de la escena y sus gestos se vuelven naturales. El fotógrafo busca esos momentos y los reconoce como preciosos. Las fotos tomadas en ese instante suelen ser las más logradas. Cuentan la historia del alma, además del momento.