Siempre que podíamos en Croacia, practicábamos el nudismo... Su esposa también era muy guapa y muy promiscua... Vivíamos en un apartamento; lo habían leído en el salón, pero todas las noches mi primo la penetraba analmente y ella gritaba como una loca, gritando a todo el edificio que lo disfrutaba... Durante quince días estuvieron teniendo sexo sin parar. Lástima que, como decía mi primo, cuando estaba en casa se acostaba con cualquiera, básicamente como yo, solo que yo lo compartía con mi marido.