Hay tardes en las que todo parece perfecto. Tenía ganas de ser fotografiada, la luz era perfecta, su ser interior exigía justicia, y mi manera de hacérsela es la de los fotógrafos: crear imágenes que perduran para siempre. En mi mente y en la suya, pero quizás también capaces de perdurar en la mente de quienes observan sus curvas, su piel, sus deseos.