Anoche, por primera vez en mi vida, salí de casa disfrazada. Un amigo bajó al garaje y me subí al coche con él, maquillada y sin tanga. Estaba asustada y excitada. Fuimos a un aparcamiento donde me manosearon y yo les correspondí, haciéndoles un par de mamadas. Una experiencia impactante, pero que repetiré en cuanto pueda.