En mi opinión, sin embargo, no es tan "fácil". La verdadera guarra no tiene por qué quedarse quieta con la boca abierta. Tenemos que gemir, rogarte que nos folles la boca. Actuar como zorras (que lo somos, jeje). ¡Moverse, masturbarse, chupar, lamer, besar, mirar a los ojos, sumergirnos en la mamada! ¡Conviértete en uno con tu polla!