...la capilla aún no está completamente dentro, pero yo, observando las manos de mi esposa en el gesto por excelencia de su amor, no puedo resistirme y vengo, maldita sea, perdiendo la posibilidad de las tomas importantes posteriores, mientras limpiaba mi desastre en mis calzoncillos la oí decir... "...sí, empuja, vamos, mételo todo, pero intenta no venirte, cuando lo hagas mi marido debe estar aquí con nosotros..."