Después de eso nos despedimos agradeciéndole su excelente actuación, la llevo a casa sumamente satisfecho, el chico merecía tenerla un par de veces más en las que reafirmó su poder sobre nosotros, luego, como todas las historias, tuvo su final lógico... Pero el deseo de mi esposa por una polla de verdad nunca se calma...