El joven demuestra ser un verdadero toro, a pesar de tener una resistencia notable y envidiable, nos informa pretenciosamente de su deseo de agotar a mi esposa, quien le dice... "...deja que mi marido te ponga el condón con sus propias manos, le gusta..." ¿Su respuesta? "...vamos, cornudo, date prisa..." Realizo la operación mientras mi esposa se ríe divertida.