Me detengo frente al local; mi mujer acaba de llamar al tipo. Le pido discreción y me tranquiliza. Luego la besa y dice: «Quizás me pase el lunes». «Sí, ven, tomamos un café». Se despide. Me vuelvo hacia mi mujer: «¿Sabes qué hará en cuanto entre?». Claro, le dirá a todo el mundo lo tramposo que eres, y sus amigos se lo dirán a otros amigos, porque a estas alturas... ¿hay alguien en el pueblo que no lo sepa?