Siempre he tenido problemas de eyaculación precoz y también una virilidad bastante limitada (erección de 11 cm). En cuanto veía a mi mujer desnuda, tumbada en la cama con un cigarrillo encendido entre los dedos, me excitaba como un conejo y la penetraba, pero en ese momento tenía dos opciones: 1. Quedarme quieto dentro de ella para no correrme enseguida; 2. Intentar penetrarla, seguro de que en dos o tres embestidas acabaría. Siempre elegía la segunda opción, y mi mujer, sin dejar de fumar, se masturbaba para correrse. Ahora que tengo más de 60, me he vuelto casi totalmente impotente. El único placer que me queda: pajearme con la polla flácida mientras pienso en lo guarrilla que es mi mujer y en los otros hombres que la satisfacen. EQUIPOS: wifesaggytits50