Aquí estamos esperando el tren. Tuvimos mucho cuidado de que no hubiera nadie a quien no le gustara, ya fuera por su edad o género. Aquí, en particular, nos fijamos en un hombre de mediana edad que no tenía ningún problema en tocarse los pantalones. ¿El resultado? Antonella lo llevó al baño y se la metió por el culo. Yo me quedé en la puerta, asegurándome de que no entrara nadie.