Entre las muchas diapositivas antiguas de mis padres, quizás la más hermosa sea la que los muestra juntos en un abrazo que, a diferencia de todos los demás documentados, no es simplemente fruto de la pasión. La expresión de sus rostros revela que en ese momento existía un gran amor que unía no solo sus jóvenes cuerpos, sino también sus corazones... un amor que, a pesar de todo, sigue vivo hoy.