Breve pausa para el almuerzo (para ellos incluso después del almuerzo...) Alessandra y Felice, una pareja de empresarios de Roma. Indecisos durante un tiempo, tras un largo y agotador período de reflexiones y retrocesos, finalmente aceptamos unas fotos rápidas en el hotel de esta guapísima mujer de cuarenta años. La reticencia de Alessandra no dura mucho, y al final de la sesión, los dejo solos en su habitación para compensar la emoción que se había acumulado durante la media hora de fotos. En retrospectiva, Felice me confiesa que no había visto tanto deseo en su esposa desde su compromiso. ¿El poder de la cámara?