En el baño de hombres de un concurrido restaurante.... Esto es lo que pasa cuando una esposa pide que la lleven a cenar, dejando al cornudo en casa esperando que regrese para masturbarlo y contarle todo hasta el más mínimo detalle. Nada más llegar al restaurante le metí en el coño un vibrador controlado por mí y durante buena parte de la cena me llenó de insultos producto de lo que pasaba dentro de su ropa interior. Cuando me levanté para ir al baño de hombres y poco después le ordené que viniera a chuparme la polla, ella corrió muy feliz. Pero qué valientes fueron estas esposas obedientes y codiciosas. La cosa continuó incluso después, fuera del restaurante.